Una verdad incómoda
El compromiso de Al Gore
Hoy tengo el placer de presentar el libro de Al Gore “Una veritat incòmoda” junto a un gran periodista y ecologista Jordi Biges y la directora de la revista Nat, Maria Josep Picó. Conocía su contenido gracias al documental del mismo título. El libro y el documental han supuesto un auténtico aldabonazo en las conciencias por la contundencia de los datos científicos que aporta sobre la situación de emergencia que genera el calentamiento climático, pero también por la personalidad del autor y su gran eficacia argumentativa.
Contra lo que pudiera parecer, la postura de Al Gore no es catastrofista, sino una invitación a la acción y a la responsabilidad. La conclusión para quien pudo ser presidente de los EEUU está clara: resulta imprescindible la acción individual pero también politizar el problema, pasar todas las políticas por el tamiz del ecologismo. En su libro formula un catálogo de buenas prácticas que intenta dar respuesta a la pregunta “¿qué puedo hacer yo?”.
El primer capítulo se refiere al ahorro de la energía en casa. Desde mi perspectiva de candidata a la alcaldía de Valencia me preocupa ese ahorro energético en la casa de todos que es la ciudad, un ahorro que, además, puede resultar rentable desde el punto de vista económico. También en la ciudad tenemos que hacer –y vamos a hacer- una auditoria energética del consumo del alumbrado público, barrio por barrio. Yo creo que el Ayuntamiento debe predicar con el ejemplo aplicando a los edificios públicos medidas que tienen que ver con escoger una energía eficiente para el alumbrado, cambiando las bombillas a las de bajo consumo, seguir las recomendaciones de uso eficiente en aparatos de aire acondicionado, ordenadores, etc. y preferir los que más energía ahorren o realizar un buen aislamiento de los edificios municipales.
La mayoría de los Ayuntamiento que han firmado la Carta de Aalborg aplican estos principios en su gestión. El de Valencia, no, a pesar de haber suscrito este compromiso.
El segundo gran apartado del libro se refiere a cómo reducir las emisiones de CO2 que origina el transporte. Propone Al Gore desplazamientos a pie, en bicicleta, en transporte público o en coche compartido siempre que se pueda. Nosotros queremos acabar con los atascos y calmar en tráfico de Valencia facilitándole a la gente el uso de los transportes menos contaminantes y el derecho a la ciudad, es decir, a que no esté tomada por los coches. En eta línea, hemos propuesto un Pacto Municipal por la movilidad en el camino de ir cambiando hábitos profundamente arraigados no sólo por convencimiento personal sino, también, porque, por ejemplo, con el transporte público puedes llegar a tu destino tan pronto como con el coche privado.
Los últimos capítulos se refieren a la conveniencia de reducir el consumo y comprar de manera inteligente. Y, sobre todo, seguir la máxima de las 3R(Reducir, Reutilizar y Reciclar). En este sentido, cabe decir que los ciudadanos y ciudadanas de Valencia somos un gran ejemplo de recicladores ya que, sin apenas campañas de sensibilización, llenamos los contenedores específicos para la separación selectiva de los residuos. Muchos ciudadanos se sienten frustrados cuando ven que, pese a que ellos han separado los residuos en su origen, muchas veces el camión de recogida los vuelve a juntar. Los residuos son un “problemón” para las ciudades además de requerir grandes presupuestos su recogida y tratamiento. Un compañero decía que, en Valencia, este tema es una bomba de relojería a causa de la incapacidad municipal para afrontarlo con responsabilidad.
Hay otras recomendaciones en el libro referidas, entre otros, a la necesidad de preservar el paisaje natural y plantar muchos árboles, otra forma de reducir las emisiones de C02, además de embellecer la ciudad. Aspectos ambos con los que me siento muy comprometida y sobre los quiero realizar algún comentario en otro momento.
Ahora lo que me interesa es recomendar la lectura del libro de Al Gore. Coincido con él en la necesidad de introducir la ética ecológica en la agenda política municipal así como de que impregne todo el quehacer del Ayuntamiento. Y me identifico con su invitación a pensar en verde. No es sólo una convicción. Nos va en ello el futuro de nuestra ciudad y de nuestro hogar Tierra.
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Autor: webmaster
Gracias
Fecha: 17/04/2007 22:18.
Autor: Luis
En honor de Timothy Ball, amenazado por ser un científico escéptico.
http://www.telegraph.co.uk/news/main.jhtml?xml=/news/2007/03/11/ngreen211.xml
Fecha: 18/04/2007 10:26.
Autor: webmaster
Un saludo
Fecha: 18/04/2007 14:09.
Autor: Jesus Usera
Por mi parte, vuelvo a enviar el comentario que había enviado en torno al 13 o 14 de este mes.
Lo troceo en dos partes para evitar los problemas que nos cuenta el webmaster.
La discusión sobre el llamado cambio climático que habéis iniciado me parece interesante. Evidentemente, siempre que se lleve a cabo sin descalificaciones.
Sin embargo, me parece más interesante concretar la discusión sobre la ciudad de Valencia. Cualquiera que sea la posición que se adopte sobre el fenómeno del cambio climático, incluso para quienes niegan su existencia, creo que podremos estar de acuerdo en que, en este ámbito, hay una serie de temas sobre los que los concejales que elijamos el próximo 27 de mayo deberán adoptar decisiones y medidas que conformarán la Valencia del siglo XXI.
Los temas son muchos y se encuentran estrechamente relacionados entre si: el seguimiento de la regla de las 3R (Reducir, Reutilizar y Reciclar), jardines, parques y espacios verdes, contaminación acústica y lumínica, contaminación y transporte urbano, etc.
Fecha: 18/04/2007 21:47.
Pero, entre todos ellos, creo que también podremos estar de acuerdo, en que la configuración que se realice desde el próximo Ayuntamiento del frente marítimo de Valencia dibujara la ciudad del siglo XIX y marcará su “calidad medio ambiental” para muchos años.
Por supuesto, estoy hablando del frente marítimo de Valencia, con sus playas del norte y del sur, con el Saler y la Albufera, con uno de los principales Puertos europeos, integrado en un sistema portuario (Sagunto, Valencia, Gandía) que necesita crecer, con la finalización, a realizar, del Jardín del Río Turia (¿y si se recupera el Río?) a su desembocadura, con los Poblados Marítimos con una importante población que conforman unos barrios con unas características históricas, urbanísticas y sociales muy específicas, con una ciudad de Valencia que, decididamente, desde los años 70-80 del siglo XX, no solo decide “mirar” al Mar, sino que se desarrolla, se abalanza, se construye hacia y sobre él.
En este tema las palabras de Carmen Alborch en relación con lo Poblados Marítimos (que recojo de un corte de voz colgado de www.carmenalborch.com) me parece un buen inicio para la discusión:
“La idea más importante es que este conjunto de barrios representa el rostro marinero de la ciudad. Y mientras hay quienes como el Partido Popular entienden que la apertura de Valencia al Mar pasa por encima de los Poblados Marítimos, nosotros no queremos pasar por encima de los habitantes de estos barrios marineros, sino que queremos abrirnos al mar con los ciudadanos y ciudadanas de los Poblados Marítimos. Tenemos que apostar y apostamos por integrar los barrios y la ciudadanía respetando, además, el habitat y su entorno. Apostamos, como siempre, por las personas”
Hasta aquí mi comentario.
Y nada Luís, a volver a enviar tus comentarios. Y , si no los has conservado, espero que vuelvas a defender tus posiciones. Aunque solo sea para que tengas la prueba de que en este blog se practica o no la censura.
Fecha: 18/04/2007 21:50.
Autor: Helena
Lo fundamental, como dice Carmen al final, es introducir la ética ecológica en la política municipal. Es decir, hay pensar en el impacto ecológico de toda inciativa propuesta por el ayuntamiento, y no solo de aquellas que estan obviamente relacionadas con el medioambiente. Hay que pensar en verde.
Fecha: 19/04/2007 00:42.
Autor: Elena
No debemos ser tan críticos y hacer cada uno lo que pueda por su cuenta. La Tierra somos todos.
Fecha: 28/07/2007 18:45.
